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¿Sabes cuándo un perro tiene rabia?
Por: José Luis Carrillo Aguado *
Debe sospecharse que un perro tiene rabia cuando muerde sin motivo,
presenta cambios en su comportamiento habitual -como desconocer
a su dueño- , negarse a comer o esconderse, informa el médico
veterinario zootecnista Jorge Domínguez Ojeda, director técnico
del programa de Zoonosis de la Secretaría de Salud.
Así, recomienda que si alguna mascota es agredida por un
animal silvestre o doméstico, debe llevarse con un médico
veterinario para que la examine y determine la conducta a seguir.
La mayor frecuencia de casos de rabia humana, informa Domínguez
Ojeda, se debe a que en localidades suburbanas hay una mayor presencia
de perros callejeros o con dueños que no asumen la responsabilidad
de vacunarlos contra la enfermedad, y que permiten que deambulen
en las calles.
Además, en la vía pública persiste la venta
indiscriminada de cachorros sin ningún tipo de control sanitario.
Aquí cabe mencionar que de los 15 casos de rabia humana presentados
en 1998, cuatro fueron transmitidos por cachorros, lo que habla
de la necesidad de que la población tome conciencia del peligro
que representan los animales pequeños no vacunados.
También señala la importancia de motivar a la comunidad
para que toda persona agredida por un animal -especialmente zorrillos,
murciélagos o perros- acuda a una unidad de salud con el
fin de recibir la atención médica antirrábica
integral.
Al respecto, el doctor Paulino Alvarez Navarro, jefe de la División
de Consulta Externa y Urgencias del Instituto Nacional de Pediatría,
recomienda consultar a un profesional capacitado del sector salud
ante la agresión de un animal, a fin de determinar si existe
riesgo de contaminación con el virus de la rabia.
Por medio de esta evaluación se decidirá si se aplica
o no la vacuna, el suero o la gammaglobulina contra la rabia. Si
no es posible acudir al centro de salud, debe procurarse lavar con
abundante agua y jabón la o las heridas y acudir al médico
lo antes posible, buscando identificar al animal agresor para someterlo
a observación. Si el perro o animal agresor no se puede poner
en observación, se considera prófugo y la persona
agredida debe iniciar su vacunación.
Desde 1996 se cuenta en todo el sector salud con nuevas vacunas
contra la rabia preparadas en cultivos celulares que en cinco dosis
se aplican por vía intramuscular en el brazo de la persona
agredida. La primera se administra el día de la consulta
y las cuatro restantes los días 3, 7, 14 y 28.
La vacuna debe aplicarse a la brevedad después del accidente.
En todas las exposiciones clasificadas como graves, además
de la vacuna se debe aplicar un suero antirrábico (gammaglobulina
antirrábica), del cual se administra una parte en las heridas
para intentar inactivar al virus y la otra parte por vía
intramuscular.
Una exposición de riesgo es grave cuando hay lameduras localizadas
en las mucosas, como las de la boca , ojos, nariz, ano o genitales.
También son clasificadas de riesgo grave las mordeduras superficiales
localizadas en la cabeza, cuello, brazos, manos y el los genitales,
así como las profundas o múltiples, en cualquier parte
del cuerpo, y las agresiones producidas por un animal silvestre.
Agradecemos las facilidades otorgadas por la publicación
Investigación y Desarrollo, encartada dentro del
diario La Jornada.
* José Luis Carrillo Aguado es un periodista científico
del Departamento de Divulgación de la Ciencia y la Técnica
del Instituto Politécnico Nacional.
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