Los
perros y muchos otros animales aprenden nuevos trucos fácilmente
si son recompensados por su esfuerzo. El aprendizaje requiere de
refuerzo, ya sea positivo o negativo. La comida es un buen ejemplo
del refuerzo positivo. Un refuerzo negativo es, por ejemplo, el
ejercer presión sobre las costillas de un caballo al montarlo.
La presión se mantiene o se aplica varias veces hasta que
el caballo comienza a caminar. Cuando el caballo se empieza a mover,
la presión desaparece, y eso constituye un refuerzo. La clave
para un entrenamiento eficiente y divertido consiste en identificar
la recompensa que funcione mejor con cada perro.
El inconveniente de usar comida para entrenarlo es que, a la larga,
el perro seguirá esperando ese tipo de recompensa para poder
trabajar, y se negará a hacerlo si no se le ofrece algo apetitoso
para estimularlo. Lo ideal es que poco a poco se vaya disminuyendo
la cantidad de premios en comida, y se vayan supliendo con caricias
y palabras suaves y alentadoras.
Sin embargo, si decides que darle un sabroso premio o golosina
es lo justo por realizar un trabajo bien hecho, debes procurar que
lo que le des no le haga daño, y que la cantidad de golosinas
o premios no sea lo suficientemente grande como para hacerle
perder el apetito, o peor aún: para provocar un serio problema
de obesidad en tu perro. Procura evitar los alimentos altos en grasa,
y jamás le des chocolate,
pues podrías intoxicarlo seriamente.
Algunos
entrenadores sugieren el dar juguetes en lugar de comida, ya que
al recompensar a un perro con su juguete favorito, se le premia
dándole un refuerzo positivo e inmediato. Intenta darle su
pelota o juguete cuando hace algo bueno. Déjalo que lo muerda
un minuto y retiralo para repasar la lección. Obviamente,
la desventaja de este método es que, al igual que ocurre
con la comida, tu perro solamente hará lo que le pides si
observa que llevas el juguete en tu mano.
Nuestra sugerencia es que poco a poco vayas retirando los premios
con comida o juguete, y lo hagas de manera esporádica, por
ejemplo, cada que termines una sesión de entrenamiento. Después
de que le hayas pedido varias veces a tu perro que cumpla la órden
que le pediste, prémialo y déjalo descansar hasta
la siguiente sesión. En este caso, déjale el juguete
por más tiempo (unos 10 o 15 minutos bastarán).
Nunca castigues a tu perro dejándolo sin comer o beber,
ya que de hacerlo, solamente conseguirías el efecvto contrario:
tu perro ya no va a querer trabajar más, pues no entiende
exáctamente la razón por la que lo has dejado con
hambre o sed. Esta es una manera muy cruel de tratar de enseñar
a un perro a hacer las cosas. Te podemos asegurar que si quieres
obtener resultados rápidos, el refuerzo positivo es la manera
más fácil de conseguirlo.
Las sesiones de entrenamiento no deben ser tediosas para ninguno
de los dos. Si te frustra el que tu perro sea de lento aprendizaje,
suspende la sesión e inténtalo más tarde. Muchas
veces se necesita más paciencia de la normal con algunos
perros. Si este es tu caso, trata de ir al paso de tu perro, y no
lo presiones demasiado.
¿Sabías que...
... no debes permitir que se forme sarro en los dientes de tu perro, por lo que debes seguir una rutina de aseo al menos tres veces por semana?