Mi nombre es Pancho y quiero contarles mi historia ya que yo fui
un regalo, tal vez de 14 de febrero, tal vez de navidad. No lo recuerdo,
solo sé que fui un regalo de alguna fecha significativa.
Era un precioso cachorro cruza de Maltés
con "French"
así que podrán imaginar tal vez como soy del tamaño
de un Maltés
pero con el pelo de un "French"
y mi colita parece como si hubiera sido cortada pero así
es de nacimiento, degenere de raza, creo así le dicen
los Médicos.
Cuando llegue a la que sería mi casa, era un precioso cachorrito
al cuál le llevaban a todos lados. Cuando tenían que
salir a trabajar o a la escuela, me dejaban en un patio trasero
algo reducido, pues solo había espacio para la lavadora y
para mí, al sentirme solito yo les llamaba aullando para
así ver si respondían a mi llamado, pero no llegaban,
me cansaba de llorar y aullar hasta quedarme un ratito dormido.
Así fui creciendo y me fueron dejando poco a poco. Ya no
era aquel precioso nene consentido que llevaran a todos lados; ahora
habían cambiado. Me dejaban salir a la calle solito, cuando
ellos se iban a sus trabajos y escuelas, me dejaban en la calle,
empecé a vagar no lejos de mi casa, al ir tomando confianza
me alejaba más. Algunas veces me libré de ser atropellado,
otras solía ir a un mercado a buscar comida, pues yo sentía
hambre y de algún modo tenía que mitigar a mi pancita
que lloraba., mi pelito ya era puros nudos y "uff" qué
comezón tan tremenda: tenía tierra y pulgas.
Un día recuerdo que encontré una bolsa de tortillas
duras y remojadas pues había llovido por la noche, alguien
me vio y se siguió pues llevaba otro como yo pero con una
correa, movió la cabeza y al poco rato regresó y me
dió un buen plato de comidita caliente y hummm riquísima.
Así fue sucediendo día tras día, ya tenía
yo comida por la mañana y por la noche algunas veces.
Recuerdo que un día las personas me encontraron por la mañana
y estaba tosiendo, trataron de darme algo pero yo gruñí
tan fuerte que me dejaron en paz, pero no me salvé, ya que
eso mismo lo pusieron en la comida, sabía raro pero me sentí
mejor, recuerdo que algunas veces no dormí en mi casa como
era habitual sino en la casa de las personas que me alimentaban.
No se qué sucedió; sólo sé que un buen
día cambié de un lado para otro, me bañaron
y llevaron a la peluquería,
pues en el baño me habían trasquilado y quedé
horrible por los nudos que traía, les escuche decir "estará
aquí mientras sus dueños se van de vacaciones de fin
de año y regresaran por él".
Han transcurrido 5 años o tal vez más y aunque algunas
veces he llegado a ver a mis primeros dueños, ya no sé
si me sentiría a gusto nuevamente con ellos y menos ahora
que tienen una perrita "French",
a la cuál parece que le dan lo que a mí me negaron,
es bueno saber que han aprendido la lección y a ella no la
veo en la calle y ya tienen un buen tiempo con ella.
No sé aquí qué fue en mi caso, el factor "falta
de tiempo" o el no haber dicho un no a tiempo ante un regalo
que no deseaba en ese momento, yo fui regalado a una mujer por su
novio, de eso se enteraron mucho después mi familia actual
y algunas veces ese muchacho fue a verme y me permitieron salir
con él al ver la felicidad que mostraba al verlo, pero ya
no regresó más.
La importancia en este caso de esa muchacha que no supo decir NO
es que me permitió encontrar una familia que me valorizó
y ha sabido darme amor, afecto y cuidados, pero ¿cuántos
como yo no tienen esa suerte y andan vagando, o son perros
de azotea? Yo tengo la fortuna de tener mi camita y si quiero
dormir en algún sillón o si quiero dormir en el suelo
cuento con un tapetito que cuando siento frío me acuesto
en él.
... muchos perros padecen enfermedades asociadas a la mala higiene dental, y se manifiestan con dolor al comer, depresión, mal aliento, salivación constante, encías enrojecidas y dientes amarillos o cafés?